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Un potente analgésico de acción retardada.

ALEJANDRO BARAVALLE


“Las turbas saben detectar muy rápidamente el objeto de su espanto. Lo que no saben, ni nunca supieron, es leer”.



Escritor argentino
Alejandro Baravalle

 

Escritor argentino referente del terror y el fantástico, Alejandro Baravalle se luce también como guionista y frontman del canal de YouTube especializado en divulgación literaria El sur, taller literario y algo más; además, ejerce la docencia y dicta talleres presenciales y virtuales.

Conocí a Baravalle una década atrás, trabajando ambos nuestros escritos en el búnker del gran Marcelo di Marco, y hoy tengo el gusto de entrevistarlo para Pastillas para la cabeza:


 

Hay una bio tuya con un guiño cáustico acerca de tu formación académica...: “Estudió incontables carreras, todas muy alejadas de la literatura —ejemplos más extremos: Licenciatura en Letras, Profesorado en Lengua y Literatura—”. En base a ese disparador, te pregunto: ¿Cómo se fabrica un escritor? ¿Lo inventa un agente literario? ¿Se nace escritor? ¿Es escritor todo aquel que escribe o sólo el que escribe bien? ¿Lo es el que publica? ¿O debemos quedarnos con la conjetura inconsciente colectiva de que es escritor el escritor “conocido”?


Son muchas preguntas y muy difíciles de responder. Si buscamos un criterio objetivo, lo único que nos queda es afirmar que escritor es quien recibe dinero por escribir, quien escribe “profesionalmente”. Claro que esa definición resulta insatisfactoria y genera más problemas de los que resuelve. Y acá podría agregar una sentencia que empiece con “Yo creo que...”, pero lo que yo crea no le importa o no debería importarle a nadie. Quizás en estos casos el tiempo, como se suele decir, sea el mejor juez y ponga a cada uno en su lugar. Muchos de los escritores del pasado que hoy seguimos leyendo, o cuyo nombre conocemos, perduraron principalmente gracias al reconocimiento de escritores posteriores. Aunque ahí estaríamos hablando de un gran escritor o, en términos de Harold Bloom, de un escritor “canónico”. Un escritor, a secas, es simplemente quien domina el oficio. A veces usamos palabras como “escritor” o “literatura” como un juicio de valor. No es así. Cohelo es tan escritor como Cervantes, del mismo modo que un jugador de fútbol de la categoría C de Argentina es tan futbolista como Messi. Eso no significa que los dos sean igual de buenos.

Lo cierto es que hay diversas instancias de legitimación para un escritor, y siempre (o al menos desde que el libro es mercancía y la literatura una industria, digamos) existió una tensión entre el mercado y la crítica.

Nadie puede fabricar un escritor, de eso sí estoy seguro. Un buen editor o un buen taller trabajan sobre un talento y una voluntad preexistentes. Si no hay talento ni voluntad, no hay nada.


¿Cuáles fueron los pasos olvidables de tu carrera, y cuáles los indispensables? ¿Cuánto tuviste de academia y cuánto de autodidaxia, iconoclasia y calle?


Leí mucho y escribí mucha basura, como pedía Hemingway. En el taller de Marcelo di Marco limé asperezas y aprendí muchos “trucos”. Lo demás es coyuntural e irrelevante.



Utopía (y otros encierros oscuros). Publicado en España por Letras Cascabeleras.


A la fecha hay tres obras publicadas con tu firma. Se detecta un entrelíneas filosófico que excede lo ficcional, lo anecdótico...


Creo que (ahora sí uso el “creo que”, porque es una pregunta sobre lo que yo escribo) un escritor no debe hablar sobre supuestos “significados profundos” en sus textos. No solo porque resulta pedante, sino porque en la mayoría de los casos termina mintiéndose a sí mismo y a los demás, como quien se despierta y trata de interpretar el sueño que acaba de tener. Los lectores inteligentes, con sus inteligentes lecturas, mejoran lo que uno escribe. Lo cierto es que trato de no pensar demasiado en subtextos o simbolismos. Partir de ahí es la mejor receta para escribir un bodrio.



Memoria Oscura. Relato incluido en Utopía...


¿Cómo conciliás el trabajo creativo y de desarrollo del escritor a secas con el del creador de contenido y con el del docente y maestro de escritores?


Llevar adelante un taller te da práctica, hace que estés todo el tiempo “metido” en la literatura. A veces parece un arma de doble filo, porque sentís que no te quedan energías para poner en tus propios textos. Pero todo eso se termina cuando aparece una buena historia y las energías vuelven.


¿Cómo es tu relación con la hegemonía cultural de izquierda y con el mandato progresista?


Una relación de hartazgo, como la mayoría de nosotros. Me tomo el atrevimiento de reproducir un texto que escribí para la revista Deimos, de la web Terror punto com punto ar. Ese número iba contra la corrección política; cada uno de los escritores convocados publicamos un cuento, y añadimos unas breves palabras. Esto escribí yo:

Es preferible que un autor no hable demasiado sobre sus propios textos, y mucho menos en términos de interpretación o valoración. Yo sólo hablo de mis libros con cínicos fines promocionales; o si alguien, en privado, me pregunta algo concreto. Dicho esto, no pasa nada por decir que una premisa o un personaje me llegaron antes que un final, o al revés; o por especificar que una idea se me ocurrió viendo una publicidad o escuchando la anécdota de un amigo. Son frivolidades simpáticas, y a menudo apócrifas, que sirven para pasar el rato.

El impulso que sí habría que evitar a toda costa es el de defender lo que uno escribe. Esto por muchas razones. La principal es porque resulta tan inútil como, tras un rechazo tajante, intentar convencer a una chica de que somos el hombre indicado para ella y que eso se evidenciará en los cuarenta y dos motivos que pasaremos a enumerarle. La chica, aun si quisiera, no podría cambiar su actitud. La atracción hacia una persona no se elige, y el gusto por un texto tampoco. Cierto que un lector sofisticado puede distinguir entre los gustos personales y la calidad (más o menos) objetiva de una obra, pero ese ya es otro tema.

El tema que nos convoca es que hoy existe otro impulso: el de defender moralmente los textos. Es un impulso peor que el anterior porque no lo rige la vanidad, sino el miedo. Es la versión literaria de los “Yo no discrimino a nadie pero...”, “Es sólo mi opinión, me puedo equivocar como cualquiera...”, “Yo tengo amigos (inserte minoría favorita)”... En fin, esas disculpas automatizadas que evidencian la ubicuidad del dedo acusador.

Fue Oscar Wilde el que dijo “Ningún artista es morboso. El artista puede expresarlo todo”. Postrarse ante la corrección política es vil; de eso no se desprende que un cuento o novela o poesía políticamente incorrecto acceda, virtud a esa pretendida incorrección, al panteón de las obras maestras. La provocación por la provocación misma resulta tan pueril como el hábito de ofenderse por todo. Seguimos leyendo a Wilde porque era mucho más que un provocador.

Y es curioso, hoy en día, ponerse a pensar en Wilde: en las conductas que lo llevaron al cadalso. Siempre existirán los pueblerinos con antorchas, la turba iracunda que persigue al monstruo al final de la película. El puritanismo y la estupidez cambian de forma o de herramienta —a la antorcha la sustituye el teclado—, pero nunca mueren. Son invencibles, igual que Jason, Michael, Freddy y Chucky.

Cada uno se arregla con la turba como quiere y como puede. En mi caso —es mi opinión y me puedo equivocar—, cultivo una desdeñosa indiferencia: me encierro en mi torre, lejos de los gritos y las llamas crepitantes, a escribir lo que soberanamente se me antoja. Las turbas saben detectar muy rápidamente el objeto de su espanto. Lo que no saben, ni nunca supieron, es leer.


¿Hay un lado B del escritor? ¿Es un oficio romantizado y sobrevaluado?


El cine y el romanticismo mal digerido difundieron una imagen errónea no solo de la escritura, sino de la mayoría de las artes. Escribir es maravilloso para quien ama escribir, así como pintar es maravilloso para el pintor, diseñar planos es maravilloso para el arquitecto y preparar tortas lo será para el repostero. Dicho esto: amar lo que hacemos no nos libra de los sinsabores. Es igual que una pareja: por mejor que te lleves con tu novia o esposa, vas a tener días malos. Los que desconocen el oficio son como los adolescentes enamorados que creen que toda la vida será igual que esos primeros meses. El que no ama la literatura, la abandona una vez la conoce. El que la ama, la acepta como es. La decepción se la llevan los que quieren sentirse y proclamarse escritores, los que se interesan por esa etiqueta y no por la literatura.



La sombra en el reflejo. Publicado en Argentina por Bucanera Ediciones.


¿Cómo compite hoy un escritor con las pantallas? Y me refiero a cómo no perder lectores, pero también a cómo no abandonarse el mismo escritor a las adictivas taradeces de Instagram y TikTok.


La verdad, para mí es una lucha diaria, uno termina el día cansado y siempre está la tentación de ponerse a tontear en internet. Aunque yo soy más de ver videos de YouTube, a veces interesantes y otras veces, no lo voy a negar, por completo estúpidos. Instagram me aburre. A TikTok entré un par de veces. Son las mismas imbecilidades de siempre, solo que más vertiginosas.


¿Qué le recomendarías al que quiere escribir, o al que escribe y está trabado, o al que ya escribió y no ha podido publicar?


Perdón por el spam, pero me veo obligado a decir que en el canal hay videos sobre esos temas. Es muy largo de responder acá. Solo diré que no hay magia, es cuestión de perseverar. Pero perseverar con inteligencia, y mejorando cada día. El resto consiste en prenderle una vela a la suerte, y asegurarnos de estar listos para cuando pase el tren.


(Canal de YouTube aquí 👇)


¿Sufrís el famoso síndrome de la página en blanco?


Más bien del “cerebro en blanco”. Hay períodos de sequía, en los que no se me ocurre nada.


¿Qué buscás en la escritura? ¿Qué aliviás, qué descargás en ella?


No concibo a la escritura como descarga ni alivio de nada, ni como búsqueda de nada ajeno a la escritura misma. Dicho esto, y a riesgo de sonar contradictorio, a menudo la escritura es una venganza contra la vida. ¿Por qué tomaría yo venganza? No sé. Lo peor de la vida es que no es como la literatura. Aunque, por otra parte, la literatura no puede existir en otro lugar que no sea la vida.

Me quedó un trabalenguas y no dije nada interesante. Quizás me estoy convirtiendo en un intelectual... Dios no lo permita.


¿Cómo asimilaste la irrupción autoritaria del engendro idiomático conocido como lenguaje "inclusivo"? ¿Tuviste alumnos que pretendieron armar el puzle con esas fichas deformes?


Nadie usa esa tontería en literatura, ni siquiera quienes a veces la usan en la comunicación cotidiana. En el fondo saben que es un engendro, como bien lo calificaste. Si nuestro país sigue así los chicos ya no van a saber leer y mucho menos escribir, y su habla se limitará a una serie de gruñidos. Por lo tanto, nos evitaremos polémicas sobre si el lenguaje es malvado o no. Todos seremos cerdos en un mismo chiquero democrático.


Hay mucha calidad en cada episodio de El sur, taller literario y algo más. ¿Cuánto tiempo te lleva crearlo? ¿Lo guionás o es más bien improvisado?


Muchas gracias. Debo confesar que cada vez planifico menos y edito menos, por falta de tiempo. Igual, siempre pienso lo que voy a decir. Como mínimo, me hago un “apunte mental”. Muchos de los mejores videos, o de los más elaborados, pertenecen a los primeros años del canal. Espero volver a subir ese tipo de videos de tanto en tanto. El guion, la locución, la edición... Hacer un video técnicamente decente (quedémonos en “decente”, ya ni hablemos de la excelencia) implica mucho tiempo y mucho trabajo.



El sueño del amor engendra monstruos. (Bärenhaus).


A quien hasta aquí no te conocía, ¿cuál de tus libros le recomendarías para que empezara a conocerte, y dónde podría conseguirlo?


Publiqué tres libros, aunque uno salió en España y con tirada muy limitada, por lo que sería difícil hacerse con él. Los dos libros que publiqué en Argentina, dos colecciones de cuentos, se llaman “El sueño del amor engendra monstruos” y “La sombra en el reflejo”, publicados respectivamente por Editorial Bärenhaus y Bucanera Ediciones. Lo más simple es buscar en Google la editorial y el título del libro y comprarlo en línea. Cualquier duda, me pueden escribir, en la descripción de los videos del canal aparece mi correo.









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